Evolución de la incidencia y mortalidad por enfermedades cardiovasculares en los últimos 30 años en España

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Dra. Irene Román Dégano
IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas)
Barcelona
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Dr. Jaume Marrugat
IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas)
Barcelona
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Dra. María Grau
IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas)
Barcelona

Contenido

Repercusión clínica de las enfermedades cardiovasculares en España

El síndrome coronario agudo (SCA) es la manifestación clínica más frecuente y letal de la cardiopatía isquémica (CI)1,2, que persiste como la principal causa de morbi-mortalidad en Europa y en el mundo. Se estima que produce 7,6 millones de muertes cada año, de las cuales, más de 2 millones ocurren en Europa y más de 740.000 en los países pertenecientes a la Unión Europea3. Aun así, la magnitud de la carga sanitaria que impone esta enfermedad varía con la latitud4. El SCA es la definición clínica utilizada para ordenar el manejo de los pacientes en la fase aguda de la enfermedad, pero a efectos estadísticos se considera su desenlace al alta como angina inestable (AI) o infarto agudo de miocardio (IAM).

En España la tasa de mortalidad por CI por 100.000 habitantes ha decrecido suave pero persistentemente en los últimos 40 años (Figura 1, panel A). Sin embargo, el número absoluto de muertes por CI aumentó entre 1980 y 2000 para iniciar un declive a partir de entonces (Figura 1, Panel B).

En la actualidad, la CI es la primera y segunda causa individual de muerte en hombres y mujeres, respectivamente5. Las estimaciones señalaron que entre 1997 y 2005 ocurrirían en España unos 102.000 casos de IAM o AI anuales utilizando la definición anterior a 20006. A partir de entonces se incluyó la medida de las troponinas, más sensible y específica que los marcadores enzimáticos usados hasta esa fecha, para identificar necrosis de las células miocárdicas7. El reciente interés en conocer el impacto de la nueva definición de IAM sobre el número de casos y el nuevo enfoque clínico del diagnóstico de ingreso de SCA en sus dos modalidades más frecuentes (con y sin elevación del segmento ST) han conducido a nuevas estimaciones y proyecciones para los próximos años que sugieren que en 2013 habrá unos 115.752 casos de SCA en España (intervalo de confianza (IC) 95%=114.822-116.687)8. De éstos, 39.086 morirán durante los primeros 28 días tras el acontecimiento y 85.326 serán hospitalizados. Los diagnósticos más comunes al ingreso y al alta serán SCA sin elevación del segmento ST (56%), e IAM (81%), respectivamente. En 2021, el número de casos de SCA se situará en 109.772 en 2021 (IC 95%=108.868-110.635) e irán en aumento hasta el año 2049 por causas demográficas, aunque podrían estabilizarse en la población de <75 años (Tabla 1)8.


Tabla 1. Distribución estimada de los 85,326 síndromes coronarios agudos que se estima que se hospitalizarán en 2013 en la población española mayor de 24 años por tipo de síndrome coronario agudo y diagnóstico al alta, sexo y grupo de edad. Reproducido con permiso de Dégano IR, et al5.
25-74 años >74 años Total
SCA IAM AI IAM AI IAM AI
Hombres
Elevación ST 17.405 462 5.373 215 22.778 677
Sin elevación ST 13.906 6.251 7.435 2.517 21.341 8.768
No-clasificable 912 325 1.211 262 2.123 587
Mujeres
Elevación ST 3.710 167 5.179 100 8.889 267
Sin elevación ST 5.227 2.972 7.107 2.164 12.334 5.136
No-clasificable 413 175 1.519 319 1.932 494
Total
Elevación ST 21.115 629 10.552 315 31.667 944
Sin elevación ST 19.133 9.223 14.542 4.681 33.675 13.904
No-clasificable 1.325 500 2.730 581 4.055 1.081

AI angina inestable; IAM infarto agudo de miocardio; SCA síndrome coronario agudo. Se asume que el porcentaje de casos se distribuirá según lo descrito en el estudio MASCARA10.

En España, la tasa de incidencia por IAM permaneció relativamente estable durante las dos décadas previas al año 20009,10, periodo en el cual se implementó la nueva definición del IAM11. En este mismo periodo de tiempo, el número de altas hospitalarias por CI se incrementó desde las 31.032 registradas en 1977 a las 152.190 en 2004 y se ha estabilizado con una ligera tendencia a disminuir desde entonces hasta llegar a las 129.944 en 2010 (Figura 2)5.

Probablemente, el crecimiento inicial se deba a varias razones: la implementación de la nueva definición del IAM12,13; el incremento de la población de edad avanzada, con mayor tasa de incidencia de SCA que la población de menos edad5; y la mejora en la supervivencia después del IAM, lo cual fue incrementando el número de pacientes con CI en la población, los cuales requieren de mayor número de reingresos7,8,14. Sin embargo, la estabilización del número de altas a partir de entonces tiene su explicación en el progresivo envejecimiento y el consiguiente aumento de la mortalidad de las primeras cohortes de supervivientes a los episodios iniciales de CI de los años 70 y 80. Como resultado, desde 2004 se observa una tendencia al re-equilibrio del número de casos incidentes y supervivientes por SCA en la población debido al envejecimiento progresivo de las cohortes de pacientes con IAM o AI que se incorporaron desde los años 70 que se traduce en la estabilización e incluso una ligera disminución de las altas por CI que en buena parte están constituidas por reingresos. No podemos descartar sin embargo que otros fenómenos hayan influido en esta situación, como el posible mejor manejo de la prevención secundaria de los casos prevalentes de CI que podrían traducirse en menos hospitalizaciones; o que el incremento en el uso de intervencionismo coronario en la fase aguda del SCA observado en los últimos años requiera menos reingresos para revascularizaciones electivas15.

Con el fin de poder hacer un uso racional y eficiente de los recursos disponibles, es esencial disponer de datos de calidad sobre el número esperado de casos y reingresos por SCA. Es preciso tener también en cuenta la complejidad de los pacientes, ya que se ha mostrado que el coste se incrementa con la gravedad de cada caso16. La prevención primaria de la CI es la estrategia más eficiente y efectiva para reducir el efecto menguante sobre los años potenciales de vida, dado el alto número de muertes prematuras que produce, y su abrumadora carga socio-sanitaria.

Epidemiología del síndrome coronario agudo / infarto agudo de miocardio en los últimos 30 años en España

La estimación de la incidencia, mortalidad y letalidad por SCA/IAM requiere de la existencia de registros poblacionales con metodología estandarizada que reúnan ciertas condiciones. Primero, la población de estudio debe tener una delimitación clara y fija a lo largo del tiempo. De esta manera, los indicadores epidemiológicos estimados podrán ser comparables. Segundo, la definición de la enfermedad de estudio debe ser estándar, válida, fiable, reproducible y debe permitir la comparabilidad de los resultados con otros estudios desarrollados en poblaciones diferentes. Finalmente, es preciso monitorizar todos los casos de SCA/IAM que acuden a todos los hospitales del área de estudio así como el transporte sanitario y considerar la validación de las causas de mortalidad con los boletines oficiales de defunción6.

Evolución de la incidencia del síndrome coronario agudo / infarto agudo de miocardio

En España, los datos de incidencia disponibles hasta la actualidad provienen de tres fuentes, enumeradas por orden de antigüedad. Primero, el estudio MONICA-Catalunya, el cual formó parte de la colaboración internacional MONICA (Monitorización de tendencias y determinantes de la enfermedad cardiovascular [Monitoring trends and determinants in cardiovascular disease]) patrocinada por la OMS (Organización Mundial de la Salud [World Health Organisation]), monitorizó los IAM ocurridos entre 1985 y 1997 de un área de la provincia de Barcelona con aproximadamente 800.000 habitantes9. Entre 1990 y 2009, el registro poblacional REGICOR (Registro Gerundense del Corazón [Registre Gironí del Cor]) monitorizó los IAM que ocurrieron en los aproximadamente 600.000 habitantes de 6 comarcas de la provincia de Girona17. Por último, el estudio IBERICA (Investigación, Búsqueda Específica y Registro de Isquemia Cardiaca Aguda), desarrollado en los años 1997 y 1998, incluyó población de siete comunidades autónomas españolas con aproximadamente 8.000.000 habitantes18.

Según las estimaciones del estudio IBÉRICA, la tasa de ataque o incidencia acumulada en hombres y mujeres de 25 a 74 años fue de 207 (IC 95%: 175-252) y 45 (36-65) por 100.000, respectivamente. La diferencia entre el área con la menor incidencia (Girona, 175 por 100.000 hombres y País Vasco, 36 por 100.000 mujeres) y aquella con la mayor (Murcia, 252 y 65 por 100.000 hombres y mujeres, respectivamente) era aproximadamente del 50%18. A pesar de que estos resultados datan de los años 1997-98, el análisis de los registros MONICA-Catalunya y REGICOR ha mostrado una estabilidad en la incidencia de IAM en España en los últimos años9,10,18,19. La tasa de ataque de IAM en la población de 35-74 años se mantuvo estable entre 1985 y 1997 según MONICA-Catalunya9. Sin embargo, el análisis por subgrupos de edad del registro poblacional REGICOR mostró que la tasa de ataque únicamente descendía significativamente en el grupo de 35-64 años y se mantenía estable en el grupo de 65-74 años indicando, probablemente, un retraso en la edad de aparición de la enfermedad en varones10.

La entrada en vigor de la nueva definición de IAM a partir del año 2000 supuso la adición de las troponinas como marcador diagnóstico de IAM11. El resultado ha sido un incremento en la tasa de ataque debido a su mayor sensibilidad para la detección de la necrosis miocárdica12,13,20,21. En el contexto del estudio REGICOR también se cuantificó este incremento, que se cifró en un 14% en hombres y del 28% en mujeres de 25 a 74 años y en 50% y 64% en mayores de 748.

En el año 2008, la incidencia acumulada de IAM en individuos de 35-74 años en el estudio REGICOR fue de 257 y 70 por 100.000 hombres y mujeres, respectivamente19. Sin embargo, es importante destacar la entrada en vigor en España en el año 2006 de la primera ley de prevención del tabaquismo pasivo, por la cual se prohibió fumar en centros de trabajo. El resultado fue un descenso de entorno al 11% de la tasa de ataque de IAM en el periodo 2006-2008 comparado con el periodo 2002-200519.

Los resultados de la colaboración internacional MONICA, en la cual participaron 38 poblaciones de 21 países diferentes, mostraron que la incidencia de IAM seguía un gradiente Sur-Norte entre los países de Europa. En este contexto, España presentaba una de las tasas de incidencia de IAM más bajas, con diferencias de hasta 4 órdenes de magnitud con los territorios del norte de Europa22. Aunque los datos del estudio MONICA son de hace 20 años, siguen siendo la comparación más reciente de incidencia de acontecimientos coronarios entre países europeos6.

Evolución de la mortalidad por síndrome coronario agudo / infarto agudo de miocardio

En España, la mortalidad por IAM estandarizada por edad se situaba en 65 por 100.000 hombres y 27 por 100.000 en el año 2010. Sin embargo, el marcado descenso que esta tasa refleja en los últimos 40 años (43% hombres y 58% en mujeres) (Figura 1, Panel A)5, se acompañó de un incremento en el número de muertes por CI en el periodo 1980-2000 (Figura 1, Panel B)5. Esta situación paradójica se explica por el progresivo proceso de envejecimiento al cual están sometidas las sociedades de los países desarrollados, la cual se traduce en un aumento del riesgo cardiovascular medio poblacional7,8. De esta manera se explica el descenso observado en las cifras de mortalidad por IAM estandarizadas por edad, a pesar de que la mortalidad específica en los grupos de mayor edad aumentara.

A nivel europeo, la mortalidad por CI también sigue un gradiente Sur-Norte similar al descrito previamente para la incidencia (Figura 3)4,24,25.

El análisis de las tendencias seculares mostró un descenso en la mortalidad por CI en los países del Norte y Centro de Europa (Figura 4, Paneles A y B). La intensidad de la reducción de la mortalidad en este periodo de 30 años fue, sin embargo, mucho menor en los países del Sur Europa comparados con el Norte y el Centro, ya que aquellos partían de cifras de mortalidad por CI tres o cuatro veces inferiores (Figura 4, Panel C). Por último, los países del Este de Europa mostraron una tendencia al alza en la mortalidad por CI (Figura 4, Panel D)26.

El modelo IMPACT se derivó con el fin de conocer la contribución de la prevención primaria y los tratamientos de la fase aguda en el llamativo descenso de la mortalidad por CI observado en diferentes países del mundo en los últimos 30 años. La aplicación de este modelo a la población española mostró que el 50% del descenso en la mortalidad se podía atribuir a la prevención primaria mediante el control de los factores de riesgo cardiovascular y el 47% al tratamiento de la CI en fase aguda27.

Evolución de la letalidad por síndrome coronario agudo / infarto agudo de miocardio

Los datos procedentes de registros poblacionales de IAM desarrollados en España en las últimas tres décadas, también han permitido analizar la evolución de la letalidad poblacional. En los años 90, este indicador se situaba en un alarmante 40% según estimaciones del registro poblacional REGICOR10. La comparación internacional MONICA, desarrollada en los años 1985-1997, mostró cifras similares a las descritas en el estudio REGICOR. En la mayoría de las 38 cohortes participantes la letalidad poblacional oscilaba entre el 40% y el 60%, y sólo destacaba las altas cifras encontradas en Polonia (>80%)6. Sin embargo el estudio IBÉRICA, desarrollado con posterioridad (años 1997-98) en 7 comunidades autónomas, indicó una mejora de la letalidad poblacional situándose entonces en torno al 32%18. Esta reducción se ha confirmado en la primera década del siglo XXI a partir de los resultados del registro REGICOR donde la letalidad poblacional fue del 24%19.

La mortalidad por IAM en pacientes hospitalizados a corto (28-30 días), medio (6 meses) y largo plazo (2 años) se ha analizado gracias a la existencia de diferentes registros hospitalarios españoles desarrollados en las últimas tres décadas. En primer lugar, el registro hospitalario de IAM REGICOR incluye desde 1978 todos los pacientes ingresados en el Hospital Universitario Josep Trueta de Girona con diagnóstico de primer IAM con onda Q17. Por su parte, los registros PRIAMHO I y II (Proyecto de Registro de Infarto Agudo de Miocardio Hospitalario) incluyeron a los pacientes con IAM con y sin elevación de ST ingresados en la unidad coronaria de 47 hospitales españoles en los años 1994 y 1995 (PRIAMHO I) y de 81 en el año 2000 (PRIAMHO II)28,29. Por último, el estudio MÁSCARA (Manejo del Síndrome Coronario Agudo. Registro Actualizado) registró en los años 2004 y 2005 todo el espectro de pacientes con SCA con y sin IAM e independientemente del ingreso en la unidad coronaria30.

El análisis de los aproximadamente 3.900 pacientes con diagnóstico de IAM con onda Q incluidos en el registro hospitalario REGICOR entre 1978 y 2007 mostró un descenso significativo de la mortalidad a corto plazo (28 días) (16.6% al 4.7%)31. Este descenso se observaba en las primeras 24 horas tras el IAM y en el período de 24 horas a 28 días31. Cabe destacar que esta reducción fue especialmente llamativa en las mujeres, cuya letalidad a 28 días era mayor al 40% en 1978 y se situó por debajo del 10% en el año 2007 (Figura 5, Paneles A y B)32. De manera similar, el análisis conjunto de los casi 10.000 pacientes hospitalizados con diagnóstico de IAM con elevación de ST incluidos en los registros PRIAMHO I, II y MÁSCARA entre 1995 y 2005 mostró un descenso en la mortalidad de los pacientes hospitalizados por SCA con elevación del segmento ST del 38% a 28 días y del 58% a 6 meses15. A escala europea, el estudio Euro Heart Survey estimó un descenso medio en la mortalidad a 30 días de pacientes hospitalizados por SCA del 15% entre los años 2000 y 200433.

Algunas publicaciones han señalado la reducción en la letalidad hospitalaria a corto plazo que ha supuesto la entrada en vigor de la nueva definición de IAM13, a expensas sobre todo del menor riesgo de fallecer a los 30 días que presentaban los individuos diagnosticados con la nueva definición21.

Por último, la letalidad a largo plazo no mostró un descenso significativo en hombres y mujeres incluidos en el registro REGICOR en el periodo 1978-2007 (Figura 5, Panel C)32.

Estos resultados coinciden con los del registro de Olmsted County, Minnesota (Estados Unidos), donde tampoco se encontró una mejora en la supervivencia a 5 años en individuos hospitalizados por un IAM entre 1987 y 200621. Esto indicaría que los mayores beneficios en el pronóstico del SCA se obtienen en el manejo en fase aguda y que a largo plazo la prevención secundaria ha producido escasas mejoras en las tasas de recurrencias.

Factores determinantes del pronóstico del síndrome coronario agudo

El número de supervivientes a un IAM está en continuo ascenso en nuestro país como consecuencia de la estabilización de la tasa de incidencia durante las últimas décadas y el descenso significativo de la letalidad a corto (28-30 días) y medio plazo (6 meses)10,15,31. El progresivo envejecimiento de nuestra sociedad5 influye también en el aumento progresivo de la prevalencia de CI, ya que la mayoría de casos ocurren en individuos mayores de 55 años7,8.

Efecto de los tratamientos en la fase aguda en el pronóstico del infarto agudo de miocardio

La disponibilidad de datos procedentes de registros hospitalarios españoles de IAM desarrollados en las últimas tres décadas (REGICOR17, PRIAMHO I y II28,29 y MÁSCARA30) ha permitido el análisis de los factores asociados a la mejora en el pronóstico y la supervivencia de los pacientes hospitalizados por esta causa.

Los factores significativamente asociados a esta reducción en la mortalidad en el análisis comparativo de los estudios PRIAMHO I, II y MÁSCARA fueron: la terapia de reperfusión y su precocidad y la administración durante el ingreso en la unidad coronaria de medicación antitrombótica, bloqueadores beta e inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (iECA) / antagonistas del receptor de AT-1 de la angiotensina II (ARA-II)15. Estos resultados fueron similares a los obtenidos a partir del análisis de datos procedentes de registros hospitalarios de Estados Unidos34,35 y Suiza36.

Por su parte, la realización de procedimientos invasivos (p.ej. angiografías y angioplastias coronarias, particularmente la expansión del uso de la angioplastia primaria en la última década) ha tenido también un efecto beneficioso en la supervivencia de los pacientes con SCA37. De hecho, la disponibilidad de unidad de cateterismo local en hospitales terciarios se ha asociado a un incremento en el número y precocidad en la realización de estos procedimientos y a reducciones en la mortalidad cardiovascular a 30 días tras el IAM38.

Diversas publicaciones han señalado la optimización del tratamiento de los pacientes que llegan vivos a los hospitales españoles. Mientras que la gravedad de los casos se ha mantenido a lo largo del tiempo, el porcentaje de uso de tratamientos de eficacia probada aumentó en los últimos 30 años29,31. Se ha estimado una reducción del 51% en la letalidad a 28 días en pacientes admitidos en un centro sanitario por un primer IAM observada entre los quinquenios 2003-2007 y 1978-1982 atribuible al efecto del tratamiento farmacológico31. En esta misma línea, Peterson et al. explicaban la disminución de mortalidad de en torno al 22% observada en el NRMI (National Registry of Myocardial Infarction) americano a partir de una mejor aplicación de las guías de práctica clínica39.

Por último, la administración de fármacos al alta (antiagregantes, bloqueadores-beta e hipolipemiantes), base de la prevención secundaria, explicaba la reducción observada en la mortalidad a medio plazo (6 meses) en pacientes con IAM con elevación ST15.

Diferencias por sexo en el pronóstico del infarto agudo de miocardio

Durante los años 90, un buen número de publicaciones científicas basadas en el análisis de registros hospitalarios describían una situación paradójica: a pesar de que tasa de incidencia de IAM era inferior en las mujeres que en los hombres, la letalidad a corto plazo era mucho mayor en las primeras40-44. Los datos del estudio REGICOR mostraban que en 1978, en torno al 40% de las mujeres ingresadas en un hospital por un IAM fallecían, mientras que la mortalidad en los hombres era del 20%32. Las razones de esta desventaja nunca se han aclarado, aunque se ha argumentado que el hecho de que las mujeres sean unos 10 años mayores a la presentación de su primer IAM, de la mayor gravedad de la patología cuando afecta a las mujeres, la terapia menos intensa y el mayor tiempo transcurrido entre el inicio de los síntomas y la llegada al hospital o la dificultad del diagnóstico del IAM en las mujeres sin duda influyen en su peor pronóstico en fase aguda45.

El análisis de todos los casos de IAM con onda Q del registro hospitalario REGICOR diagnosticados entre 1978-2007 ha permitido observar una mejoría en el pronóstico de IAM a corto plazo, que en el caso de las mujeres era especialmente llamativa. Así, en el año 2007 no existían diferencias significativas por sexos en el pronóstico a corto plazo tras un IAM32. De hecho, el sexo femenino no formó parte del grupo de factores de riesgo de mortalidad a 6 meses detectados el análisis comparativo de los estudios PRIAMHO I, II y MÁSCARA15. Por último, en el análisis de pronóstico a 2 años de la cohorte REGICOR, el riesgo de reinfarto o muerte cardiovascular aumentó en el sexo femenino (hazard ratio=1.40, intervalo de confianza 95%=1,02-1,91) sobre todo a expensas de los casos registrados antes del año 1995, ya que no se observaron diferencias significativas entre ambos sexos en los casos registrados con posterioridad32.

Pronóstico del infarto agudo de miocardio asociado al desarrollo de insuficiencia cardiaca

Los diferentes procedimientos empleados para conseguir una revascularización precoz han incrementado la supervivencia por IAM, en algunas ocasiones, a costa de que los supervivientes presenten gran cantidad de tejido miocárdico afectado. A pesar de que la incidencia de insuficiencia cardiaca post-IAM ha descendido en los últimos años46, se estima que el 30-45% de los pacientes inmediatamente después de haber sufrido un IAM desarrollarán insuficiencia cardiaca47.

El efecto deletéreo de la insuficiencia cardiaca en el pronóstico del IAM se ha observado en diversos ensayos clínicos. En pacientes con SCA con elevación de ST, la insuficiencia cardiaca confería 4 veces más riesgo de morir en los primeros 30 días tras el IAM en más de 15.000 pacientes sometidos a trombólisis (18,9 vs. 3,1; p-valor <0,001)48 y en los participantes de 4 ensayos clínicos sobre fibrinólisis (8% vs. 2%)49. Los resultados del registro GRACE (Global Registry of Acute Coronary Events) mostraron un riesgo de morir a 6 meses tras un IAM con o sin elevación ST, 3 veces mayor para aquellos individuos con insuficiencia cardiaca, comparados con los que no presentaban esta complicación (8,5% vs. 2,8%; p-valor <0,001)50. Los resultados al año, también confirman el mayor riesgo en individuos con insuficiencia cardiaca (25,2% vs. 5,3%; p-valor < 0,001)48.

Estrategias de prevención secundaria del síndrome coronario agudo

En España, como en la mayor parte de países occidentales, la mortalidad por CI desciende desde finales de los años 705 (Figura 1, Panel A). Este descenso se debe al efecto de la prevención primaria sobre la mejora en el control de los factores de riesgo cardiovascular, el efecto de los tratamientos en fase aguda de la enfermedad y a la prevención secundaria en pacientes que ya han presentado un acontecimiento coronario27. Esta última estrategia incluye la optimización del perfil de factores de riesgo y tratamientos e intervenciones terapéuticas que pueden modificar la historia natural de la enfermedad. Mientras que la prevención primaria reduciría la incidencia de nuevos acontecimientos coronarios, la secundaria, haría lo mismo con el número de acontecimientos recurrentes. Sin embargo, el marcado descenso observado en la mortalidad a 28 días ha podido evitar un buen número de muertes en la fase aguda de la enfermedad y retrasarlas a los 2 años siguientes. De hecho, la mortalidad a 2 años en individuos que habían sobrevivido a un IAM apenas ha sufrido modificaciones entre 1978 y 200732. Los resultados del estudio REGICOR mostraban que la diabetes (hazard ratio=1,34; intervalo de confianza 95% 1,03-1,74) y la hipertensión (hazard ratio=1,39; intervalo de confianza 95% 1,09-1,78) se asociaron significativamente con el riesgo de muerte por causa cardiovascular o de sufrir un reinfarto o durante los 2 años posteriores a un primer IAM32. Esta estabilidad observada en el pronóstico a largo plazo, particularmente en las últimas dos décadas, constata la necesidad de seguir trabajando en incentivar campañas y estrategias de prevención secundaria de la CI, para así evitar la aparición de complicaciones en personas que ya han sufrido un SCA o IAM previo.

Repercusión económica

Los informes de la British Heart Foundation señalaron que en 2010 las enfermedades cardiovasculares suponían en Europa un gasto en servicios de salud de 112 billones de Euros, representaban el 10% de los totales costes de salud y 223€ per cápita. Por su parte, las cifras delimitadas al SCA eran de 25 billones de Euros, es decir, el 2% del total de los costes de salud o 49€ per cápita. Además, este gasto se incrementó un 2% entre 2006 y 201026. En España, el Ministerio de Sanidad estimó el coste anual de la CI en 326.140.000€: de los cuales 116.920.000€ eran costes directos y 209.220.000€ indirectos en el año 200651.

Las estimaciones apuntan un aumento del número de casos de SCA entre los años entre 2013 y 2049 en España8. El análisis por subgrupos de edad ha mostrado una estabilización en el número de SCA en el grupo de 25 a 74 años, y un aumento significativo en los mayores de 74 años (55.947 y 107.910 SCAs en 2013 y 2049, respectivamente) (Figura 6)8.

La razón de este incremento es el envejecimiento progresivo de la población proyectado para este periodo de tiempo, en el cual el grupo de 25 a 74 años aumentará un 9%, mientras que el grupo de mayores 74 años lo hará en un 110%5. Sin duda, este incremento de casos se traducirá en mayor gasto sanitario. Se ha cuantificado que los costes médicos directos en España durante el primer año después del diagnóstico de SCA eran de 1 billón de euros52. Se estima que gran parte del incremento del gasto sea a expensas de la estancia hospitalaria, no sólo por el mayor número de acontecimientos proyectados, sino también por el incremento del subtipo de SCA sin elevación de ST8,20 el cual suele causar más recurrencias isquémicas y otras complicaciones53. Otra parte importante del gasto será debida al incremento en el número de procedimientos de revascularización como resultado de la aplicación de las actuales guías de práctica clínica, las cuales recomiendan llevar a cabo una estrategia invasiva lo antes posible tras el diagnóstico53,54.

Este incremento del número de SCA y de sus costes asociados estimado para las próximas décadas podría no ser tan elevado si se implementaran medidas de prevención en la población. Así, la reducción en la prevalencia de determinados factores de riesgo como la presión arterial sistólica, la concentración de colesterol y la obesidad podrían amortiguar el incremento del número de acontecimientos coronarios esperado55.

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